Etiqueta: Impacto Ambiental

  • Olas de calor: el cambio climático también envejece nuestros cuerpos

    Olas de calor: el cambio climático también envejece nuestros cuerpos

    Las olas de calor no solo provocan incomodidad, problemas de sueño o un mayor gasto energético.

    La ciencia empieza a confirmar algo más profundo: el calor extremo puede acelerar el envejecimiento biológico.

    Es decir, el cambio climático no solo afecta al entorno, también deja huellas medibles en el cuerpo humano.

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    Un estudio reciente en Estados Unidos analizó a 3,686 personas mayores de 56 años y comparó sus análisis de sangre con los registros de calor en los barrios donde vivían, desde el día de la muestra hasta seis años atrás.

    Los resultados muestran que quienes estuvieron expuestos a más días de calor intenso presentaban una edad biológica mayor que la que correspondería a su edad real.

    La edad biológica se estima a partir de marcas químicas en el ADN, conocidas como metilaciones, que funcionan como un reloj interno del organismo.

    Cuando este reloj avanza más rápido, aumenta el riesgo de enfermedades cardiovasculares, cáncer y deterioro físico.

    Las olas de calor, como tantos otros impactos ambientales, no se distribuye de forma equitativa.

    Para este trabajo se utilizaron tres relojes epigenéticos ya validados en estudios de envejecimiento y mortalidad.

    El equipo no se limitó a medir la temperatura del aire. Usó el índice de calor, que combina temperatura y humedad para reflejar el estrés real que sufre el cuerpo.

    A partir de ahí, clasificó los días de calor según niveles de alerta y calculó cuántos se acumulaban en distintos periodos, desde una semana hasta seis años.

    Los hallazgos son preocupantes. En el corto plazo, una semana completa de calor se asoció con más de un año adicional de envejecimiento biológico.

    En el largo plazo, vivir un año con muchos días de calor intenso se relacionó con hasta 2.5 años extra de edad biológica y con un ritmo de deterioro fisiológico alrededor de 5% más rápido.

    Aunque el estudio no identificó un grupo biológicamente más sensible, sí confirmó una desigualdad clave: las personas con menos recursos suelen vivir en barrios más calientes, con menos árboles y más asfalto.

    El calor, como tantos otros impactos ambientales, no se distribuye de forma equitativa.

    El estudio es observacional, pero el mensaje es claro. En un contexto de crisis climática y población envejecida, reducir las islas de calor urbano no es solo una medida ambiental: es una urgencia de salud pública.

  • El Niño deja corales devastados en Huatulco y enciende alerta ambiental

    El Niño deja corales devastados en Huatulco y enciende alerta ambiental

    El blanqueamiento masivo de corales registrado en 2023 en el Parque Nacional Huatulco, Oaxaca, dejó una imagen tan impactante como alarmante: extensas placas coralinas completamente blancas, “como nieve bajo el agua”.

    Así lo describen los investigadores que documentaron uno de los episodios más severos de deterioro arrecifal en el Pacífico mexicano, con una pérdida superior al 80% de la cobertura coralina tras el fenómeno de El Niño.

    De acuerdo con los resultados de un monitoreo científico realizado en nueve sitios dentro del parque y uno adicional en el exterior, la recuperación de estos arrecifes podría tardar al menos dos décadas, siempre y cuando no se repitan perturbaciones climáticas extremas ni se mantengan presiones humanas adicionales.

    Oaxaca: megaproyectos, devastación ambiental y criminalización de comunidades

    El aumento anómalo de la temperatura superficial del mar —que alcanzó entre 33 y 34 grados Celsius incluso a más de 20 metros de profundidad— provocó un estrés térmico sin precedentes para los corales.

    La bióloga marina Gabriela García Vázquez, coordinadora de conservación de corales de la organización COSTASALVAJE, relata que bucear en 2023 era “como sumergirse en un caldo”.

    Bajo esas condiciones, los corales expulsaron a las microalgas con las que viven en simbiosis, perdiendo su color y, en la mayoría de los casos, la vida.

    Investigadores documentaron uno de los episodios más severos de deterioro de corales en el Pacífico mexicano tras el fenómeno de El Niño.

    El resultado fue devastador: ocho de cada diez colonias murieron en cuestión de meses.

    El estudio también documentó cambios profundos en la estructura del ecosistema.

    Los esqueletos de coral muerto fueron rápidamente cubiertos por algas, lo que favoreció un aumento notable de especies herbívoras, como los erizos Diadema mexicanum y Eucidaris thouarsii, así como de peces cirujanos.

    Aunque esta respuesta sugiere cierta resiliencia de la fauna, no compensa la pérdida del arrecife como estructura viva.

    Los impactos fueron más severos en zonas cercanas a áreas urbanas y turísticas, donde la contaminación por aguas residuales, el anclaje de embarcaciones y la alta visitación debilitan aún más a los corales. En contraste, sitios más aislados mostraron una mayor sobrevivencia.

    Para Denuncia Verde, este caso evidencia cómo el cambio climático, combinado con un manejo ambiental deficiente, puede colapsar ecosistemas clave en muy poco tiempo.

    Sin acciones urgentes de conservación, reducción de impactos humanos y educación ambiental, estás escenas podrían volverse cada vez más frecuentes en los mares de México.

  • Gobierno de México planea recortes históricos para cambio climático y áreas naturales protegidas

    Gobierno de México planea recortes históricos para cambio climático y áreas naturales protegidas

    El Proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación (PPEF) 2026 en México prende las alertas: el primer presupuesto diseñado íntegramente por el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum plantea recortes históricos a las áreas naturales protegidas (ANP) y a los programas de atención al cambio climático, justo en un momento en el que la crisis climática exige más inversión, no menos.

    De acuerdo con la coalición Noroeste Sociedad Civil para la Sustentabilidad Ambiental (NOSSA), la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp) recibiría cerca de 52 millones de dólares, el monto más bajo en 21 años.

    Esto pone en riesgo directo a las 232 ANP del país, que abarcan más del 11 % del territorio nacional y resguardan algunos de los ecosistemas más valiosos de México.

    En promedio, cada hectárea protegida recibiría apenas 10.22 pesos al año: una cifra simbólica que revela el abandono estructural de la conservación.

    Laguna de Tres Palos: Muerte masiva de peces y crisis ambiental en Guerrero

    El Proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación (PPEF) 2026 plantea recortes históricos a las áreas naturales protegidas (ANP).

    La contradicción es evidente. Claudia Sheinbaum no sólo es presidenta, también es científica y formó parte del Panel Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC).

    Su perfil hacía pensar en una política ambiental fortalecida. Sin embargo, el presupuesto 2026 apunta en la dirección opuesta.

    Mientras la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) sufrirá una reducción real del 4 %, Petróleos Mexicanos (Pemex) recibirá un aumento del 7.7 %, reforzando la dependencia del país a los combustibles fósiles.

    Las consecuencias de estos recortes no son abstractas. En la Reserva de la Biósfera El Vizcaíno, una de las áreas protegidas más grandes del país, existen apenas 13 guardaparques para vigilar más de dos millones de hectáreas.

    Cada uno debe cubrir un territorio equivalente a casi 400 campos de fútbol.

    Además, los recursos materiales son mínimos: cinco radios, tres motocicletas y algunos vehículos para proteger un santuario clave de la ballena gris.

    En la Reserva de la Mariposa Monarca, reconocida como Patrimonio Mundial por la UNESCO, sólo hay cuatro guardaparques para enfrentar amenazas como la tala ilegal y la presencia del crimen organizado.

    La Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa), responsable de la inspección y vigilancia ambiental, también tendrá un recorte del 3.3 %.

    Esto significa menos capacidad para prevenir delitos ambientales, menos presencia en los territorios y mayor vulnerabilidad para quienes defienden el bosque y la biodiversidad.

    Cuidar el ambiente no es un gasto, es una inversión estratégica para la vida, la seguridad y el bienestar de la sociedad mexicana.

    A esta crisis se suma una distorsión profunda en los presupuestos destinados al cambio climático.

    En el Anexo 16, que debería financiar acciones de adaptación y mitigación, el 93 % de los recursos se canaliza a programas que no tienen una contribución clara en la lucha contra la crisis climática.

    El Ejército es el principal beneficiado, concentrando más del 41 % de estos fondos, mientras que Semarnat apenas recibe el 3.7 %.

    Programas realmente clave, como la conservación de bosques, la gestión del agua o la protección de ANP, quedan relegados a una fracción mínima del presupuesto.

    Algo similar ocurre en el Anexo 15, sobre transición energética: el 68 % de los recursos se destina a infraestructura ferroviaria y proyectos petroquímicos, mientras que los proyectos de energías renovables de Semarnat obtienen sólo el 2 %.

    Este diseño presupuestal refuerza un modelo de desarrollo basado en combustibles fósiles, en lugar de impulsar una transición energética justa y limpia.

    Las organizaciones ambientales advierten que México debería destinar al menos 2 mil 800 millones de dólares a programas de adaptación y mitigación climática.

    Lo que hoy se propone es muy inferior a esa cifra y deja en el abandono a sectores cruciales como la investigación pesquera, la gestión sustentable de recursos naturales y la protección de comunidades vulnerables.

    En Denuncia Verde sostenemos que recortar el presupuesto ambiental no es una política de austeridad: es una política de riesgo.

    Sin inversión suficiente, las áreas naturales protegidas se convierten en simples líneas en el mapa y el combate al cambio climático en un discurso vacío.

    Cuidar el ambiente no es un gasto, es una inversión estratégica para la vida, la seguridad y el bienestar de la sociedad mexicana. La urgencia es ahora.

  • Estero de Urías: el tesoro natural de Mazatlán que agoniza bajo la contaminación

    Estero de Urías: el tesoro natural de Mazatlán que agoniza bajo la contaminación

    El Estero de Urías, uno de los humedales más ricos en biodiversidad de México, enfrenta una crisis ambiental sin precedentes.

    Este ecosistema, hogar de más de 73 especies de aves acuáticas y múltiples peces, moluscos, reptiles y anfibios, se ha convertido en un vertedero de residuos urbanos y microplásticos.

    Estudios de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) colocan sus niveles de contaminación por microplásticos entre los más altos del mundo.

    La situación se agrava por la falta de drenaje y alcantarillado en comunidades cercanas, como la Isla de la Piedra, donde cientos de viviendas descargan aguas residuales directamente a los manglares.

    Además, el estero recibe las descargas de cuatro de las cinco plantas de tratamiento de Mazatlán, que no eliminan completamente los contaminantes.

    Plásticos, llantas, refrigeradores y residuos domésticos se acumulan en sus 873 hectáreas de manglar rojo, negro y blanco.

    Laguna de Tres Palos: Muerte masiva de peces y crisis ambiental en Guerrero

    Expertos aseguran que la recuperación del Estero de Urías aún es posible.

    En 2011, la Comisión Nacional del Agua (Conagua) anunció un ambicioso proyecto de saneamiento del sistema estuarino Urías, con 110 acciones divididas en cinco retos y una inversión estimada de 300 millones de pesos.

    La iniciativa prometía recuperar el estero y mejorar la calidad del agua, pero nunca se implementó.

    Solicitudes de información a las autoridades locales y federales no arrojaron resultados: el proyecto quedó en papel.

    El impacto de esta contaminación es tangible. Investigaciones revelan microplásticos en el estómago de peces que consumen los pescadores ribereños y en los sedimentos del estero, con fibras sintéticas de ropa y restos de polietileno como los más frecuentes.

    Esto afecta la salud de la fauna y representa un riesgo latente para la población que consume estos recursos.

    El abandono institucional ha fomentado la percepción de que el estero es un lugar sucio y sin valor.

    Sin embargo, acciones comunitarias intentan revertir este daño. Organizaciones como Viva la Ola y Maz ConCiencia realizan limpiezas masivas y colocan barreras flotantes para contener la basura.

    También se promueven programas educativos y de reforestación de manglares con estudiantes locales.

    Expertos aseguran que la recuperación del Estero de Urías aún es posible.

    La clave está en detener las descargas contaminantes y mejorar la gestión de residuos sólidos urbanos.

    Estero de Urías: el tesoro natural de Mazatlán que agoniza bajo la contaminación.
    Plásticos, llantas, refrigeradores y residuos domésticos se acumulan en sus 873 hectáreas de manglar rojo, negro y blanco.

    Mientras tanto, la comunidad académica, pescadores y organizaciones continúan la lucha, esperando que las autoridades asuman su responsabilidad.

    Si no se actúa, este humedal podría perderse de manera irreversible. Pero con coordinación, conciencia y políticas públicas efectivas, el Estero de Urías aún puede volver a ser un refugio de vida y biodiversidad en Mazatlán.

  • Laguna de Tres Palos: Muerte masiva de peces y crisis ambiental en Guerrero

    Laguna de Tres Palos: Muerte masiva de peces y crisis ambiental en Guerrero

    La Laguna de Tres Palos, ubicada en la zona Diamante de Acapulco, enfrenta una catástrofe ambiental que amenaza la supervivencia de pescadores y acuicultores locales.

    En las últimas semanas, más de 12 especies de peces —incluyendo robalo, pargo, lisa, camarón y tilapia— han muerto de manera masiva, devastando los medios de vida de alrededor de 7.500 familias directamente afectadas y otras 15.000 de manera indirecta.

    Los pescadores del poblado Plan de los Amates denuncian que la mortandad se debe a altos niveles de contaminación y descargas residuales, situación que afecta tanto a la pesca tradicional como a la acuicultura.

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    La Laguna de Tres Palos no solo es un ecosistema vulnerable; es también el sustento de miles de familias

    Óscar de Jesús Fernández, con 30 años de experiencia, reporta pérdidas cercanas a 1,5 millones de pesos en los últimos tres años.

    Otro pescador, Gustavo Cruz Nava, relató que el pescado presentaba olor a combustible, obligándolos a dejar de comercializarlo y buscar trabajos alternativos.

    Las autoridades han atribuido el desastre a la elevada temperatura del agua, que alcanzó los 34 °C, reduciendo los niveles de oxígeno disuelto.

    Sin embargo, estudios previos documentan problemas de eutrofización, pérdida de manglares, presencia de metales pesados y contaminación fecal, física y química desde al menos 2008.

    Los pescadores señalan la urbanización desordenada y descargas sin tratamiento como principales responsables de la degradación de la laguna.

    Los habitantes exigen la intervención urgente de biólogos, ecólogos y autoridades para evaluar y restaurar la laguna, proteger manglares, regular desarrollos urbanos y mejorar el tratamiento de aguas residuales.

    La Laguna de Tres Palos no solo es un ecosistema vulnerable; es también el sustento de miles de familias cuya voz exige atención y acción inmediata.

  • Profepa debe restaurar el ecosistema de Adamar en Tulum

    Profepa debe restaurar el ecosistema de Adamar en Tulum

    Un juzgado federal ordenó a la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) garantizar la restauración ambiental en Tulum tras la construcción del conjunto habitacional Adamar, ubicado en la bahía Soliman, zona de Tankah.

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    La sentencia establece que los 24 departamentos y penthouses deben ser demolidos y que el ecosistema afectado sea recuperado.

    La protección del medio ambiente no puede quedarse en palabras ni en trámites burocráticos.

    Mónica Huerta, de la Asociación Derecho a un Medio Ambiente Sano (DMAS), señaló que este fallo protege el derecho a un ambiente sano y aplica principios internacionales que obligan a actuar frente a riesgos de daños irreversibles.

    “Se incorpora la responsabilidad de prevenir daños cuando hay incertidumbre sobre los impactos ambientales”, explicó.

    El caso Adamar en Tulum, también abre la puerta a que otros ciudadanos y organizaciones puedan interponer amparos similares.

    La Suprema Corte de Justicia de la Nación ha reforzado que cualquier persona tiene interés colectivo en la defensa del medio ambiente, consolidando así la participación ciudadana en la protección ecológica.

    Profepa tiene un plazo de 35 días hábiles, una vez que la sentencia quede firme, para cumplir con la demolición y supervisar la restauración del ecosistema.

    Además, deberá asegurar que se cumplan las multas correspondientes y coordinarse con el Ministerio Público federal para garantizar que las acciones de recuperación se realicen de manera efectiva.

    En Denuncia Verde lo tenemos claro: La protección del medio ambiente no puede quedarse en palabras ni en trámites burocráticos.

    Es un derecho de todos y una obligación del Estado. La justicia ambiental debe ser tangible: los ecosistemas dañados necesitan reparación, y las autoridades responsables deben rendir cuentas.

    Denunciar y vigilar estos procesos es fundamental. Cada amparo, cada sentencia y cada acción ciudadana fortalece la defensa del planeta. La naturaleza no espera; nuestra responsabilidad tampoco.

  • Denuncian perforación ilegal de pozo en Jilotzingo

    Denuncian perforación ilegal de pozo en Jilotzingo

    Habitantes de Jilotzingo, Estado de México, alzaron la voz ante la perforación de un pozo profundo promovido por el alcalde Raziel Eugenio Chavarría Chavarría. La obra, señalan, no cuenta con permisos ambientales, diagnósticos técnicos, ni consulta ciudadana.

    Vecinos de cinco comunidades —Espíritu Santo, San Miguel Tecpan, San Luis Ayucan, Santa María Mazatla y Santa Ana Jilotzingo— se manifestaron frente a la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), exigiendo la suspensión inmediata del proyecto y una auditoría ambiental urgente.

    Revelación de género amenaza ecosistema de Los Arcos de Mismaloya, en Puerto Vallarta

    Habitantes de Jilotzingo alzan la voz ante la perforación de un pozo que no cuenta con permisos ambientales

    El ambientalista Max Correa Hernández advirtió que la perforación del pozo puede generar un daño ecológico que trasciende a Jilotzingo.

    El bosque de oyamel y pino en la zona es crucial para la recarga hídrica que alimenta la Presa Madín, de la cual dependen municipios como Atizapán, Tlalnepantla y Cuautitlán Izcalli.

    La investigadora Xiomara Trujillo Gutiérrez documentó el paso de 158 camiones de carga y 15 pipas de agua el pasado 10 de julio.

    Este flujo constante de vehículos pesados, afirma, revela un patrón sistemático de extracción y tráfico de recursos naturales, presuntamente facilitado por el propio gobierno municipal.

    Correa denunció también la liberación de al menos 14 permisos de construcción entre 2024 y 2025, lo que está fragmentando el ecosistema y dando paso a desarrollos inmobiliarios en zonas boscosas.

    Habitantes de Jilotzingo, Estado de México, alzaron la voz ante la perforación de un pozo profundo promovido por el alcalde Raziel Eugenio Chavarría Chavarría. La obra, señalan, no cuenta con permisos ambientales, diagnósticos técnicos, ni consulta ciudadana.

    Además, las fábricas instaladas en áreas forestales han provocado severos problemas de desabasto de agua, especialmente en la comunidad de Espíritu Santo, donde las autoridades racionan el suministro y lo entregan solo una vez por semana.

    ¿Abuso de poder y desvío de recursos?

    Se exige a las autoridades transparentar qué instancia de gobierno facilitó la maquinaria para la perforación.

    De confirmarse que fue proporcionada por alguna dependencia pública, podría tratarse de un caso de abuso de poder y desvío de recursos públicos, advierten los denunciantes.

    Aunque oficialmente el pozo se justificaría como solución para abastecer de agua a Espíritu Santo, los vecinos aseguran que forma parte de un plan más amplio para beneficiar a proyectos inmobiliarios privados.

    Semarnat recibió a los manifestantes en una mesa de diálogo. Sin embargo, los trabajos de perforación iniciados desde el 4 de junio siguen su curso, mientras el bosque y el equilibrio hídrico del Valle de México continúan amenazados.


    En Denuncia Verde seguiremos informando. Porque el silencio también contamina.

  • Revelación de género amenaza ecosistema de Los Arcos de Mismaloya, en Puerto Vallarta

    Revelación de género amenaza ecosistema de Los Arcos de Mismaloya, en Puerto Vallarta

    En un hecho que ha generado indignación entre activistas y habitantes de Puerto Vallarta, una empresa ha comenzado a promocionar en redes sociales servicios de “revelación de género” en la zona natural protegida de Los Arcos de Mismaloya.

    La actividad consiste en abordar un yate frente a estas icónicas formaciones rocosas y detonar explosivos que emiten un fuerte estruendo, acompañado de polvos de colores, según el sexo del futuro bebé.

    

SpaceX y la basura espacial: el costo ambiental invisible en las playas de Tamaulipas

    Aunque estas celebraciones se han popularizado en redes sociales como parte de una nueva moda, realizarlas en un área ecológica representa un peligro real para la biodiversidad del lugar.

    Los Arcos de Mismaloya, declarados zona natural protegida desde 1986, son hogar de especies como tortugas marinas, delfines, aves costeras, cocodrilos, peces multicolores e incluso ballenas.

    Cualquier alteración al ecosistema, por mínima que parezca, puede causar daños irreversibles.

    Playón de Mismaloya es el santuario de tortugas marinas más grande del país.

    Activistas han señalado que la detonación de explosivos y la posible dispersión de sustancias químicas con los polvos de colores pueden perturbar a las aves que anidan en las formaciones, así como contaminar las aguas en las que habitan numerosas especies marinas.

    Además, la actividad se promociona sin regulaciones ni permisos visibles, ignorando las recomendaciones ambientales y el estatus legal de la zona.

    No es la primera vez que una revelación de género desata polémica.

    https://twitter.com/TVAztecaJalisco/status/1940089248171885039

    En 2022, en Brasil, una cascada fue teñida de azul durante una celebración similar, generando críticas internacionales por la contaminación del agua y el daño ambiental provocado.

    En Puerto Vallarta, grupos ciudadanos ya patrullan la zona para concientizar sobre la importancia de cuidar este santuario natural.

    La Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas ha documentado la presencia de más de 150 especies de aves costeras y destaca que el Playón de Mismaloya es el santuario de tortugas marinas más grande del país.

    Desde Denuncia Verde, hacemos un llamado urgente a las autoridades ambientales para que investiguen y sancionen este tipo de actividades que, bajo el disfraz de celebraciones privadas, vulneran áreas naturales protegidas. El espectáculo no debe estar por encima de la vida silvestre.

  • Denuncian destrucción de manglares en Sinaloa para proyecto turístico ilegal

    Denuncian destrucción de manglares en Sinaloa para proyecto turístico ilegal

    En una clara violación a las normas ambientales, la empresa Housesin Desarrollos inició la destrucción de manglares en Isla Cortés, Navolato, Sinaloa, para construir un fraccionamiento turístico privado sin contar con los permisos requeridos.

    La empresa Housesin Desarrollos devasta esta franja costera, vital como barrera natural contra huracanes y hábitat de especies protegidas, en favor del desarrollo inmobiliario llamado “Manglares”.

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    De acuerdo con la Manifestación de Impacto Ambiental (MIA) del macroproyecto “Nuevo Altata” —aprobada en 2002 y renovada en 2025— el mangle (Conocarpus erectus) debía conservarse in situ, y estaba prohibido cualquier tipo de relleno o construcción en zonas de humedal.

    No obstante, Housesin ha intervenido el terreno sin acreditar cesión parcial de dicha MIA, sin licencia de construcción municipal, ni autorización de Protección Civil.

    La destrucción de los manglares en Sinaloa, implica una pérdida irreversible para la región.

    Durante una inspección en el sitio, se documentaron canales artificiales, montículos de relleno, remoción de vegetación nativa y maquinaria operando en zonas cercanas al canal de mangle.

    Fotografías aéreas muestran una transformación visible del ecosistema: al menos una hectárea ha sido alterada con vialidades internas y la plantación de palmeras.

    Estas acciones afectan directamente un ecosistema considerado “intocable” bajo la Ley General de Desarrollo Forestal Sustentable y la Ley General de Vida Silvestre.

    Especialistas advierten que este tipo de obras, al realizarse sin evaluaciones específicas, comprometen la biodiversidad y estabilidad ecológica de Isla Cortés.

    El mangle no solo protege contra fenómenos naturales, también es refugio y criadero de especies marinas clave.

    La empresa Housesin Desarrollos inició la destrucción de manglares en Isla Cortés, Navolato, Sinaloa, para construir un fraccionamiento turístico privado sin contar con los permisos requeridos.

    La destrucción de estos hábitats implica una pérdida irreversible para la región.

    Pese a las irregularidades, Housesin ya promueve el desarrollo a través de redes sociales y anuncios en sitio, lo cual evidencia una estrategia de “hechos consumados” que ignora el marco legal y ecológico.

    Al momento, la empresa no ha acreditado la propiedad del predio ni ha iniciado trámites oficiales ante el municipio de Navolato.

    Ante la gravedad del caso, la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) realizó una visita de inspección, aunque aún no se conocen acciones concretas.

    Denuncia Verde exige transparencia, aplicación de sanciones y detención inmediata del proyecto. La impunidad ambiental no puede seguir siendo la norma en México.