Categoría: Falso Ambientalismo

  • Greenwashing de Apple: ¿Neutralidad de carbono o engaño corporativo?

    Greenwashing de Apple: ¿Neutralidad de carbono o engaño corporativo?

    Después de las demandas por sustancias químicas peligrosas en sus correas para el Apple Watch, ahora la justicia alemana ha señalado el “greenwashing” de la compañía: su Apple Watch Series 9, promocionado como “carbono neutral” en 2023, no lo sería en realidad.

    La etiqueta ha sido prohibida por un tribunal de Frankfurt, que la consideró engañosa, exponiendo la débil y cuestionable estrategia de compensación de emisiones de la empresa.

    El problema no está solo en la publicidad, sino en los supuestos proyectos de reforestación en Paraguay y Brasil.

    Pese a las acusaciones de greenwashing, Apple insiste en su objetivo de neutralidad de carbono para 2030.

    Apple asegura que sus emisiones se compensan mediante bosques de compensación, pero investigaciones de Climate Tracker y Consenso, con apoyo del Pulitzer Center, revelan que se trata de plantaciones industriales de eucaliptos, no de bosques naturales.

    Estos monocultivos no solo son ecológicamente pobres, sino que generan impactos graves en las comunidades locales.

    En San Pedro, Paraguay, los pobladores denuncian exposición a pesticidas peligrosos, afectación de cultivos, escasez de agua y un entorno convertido en lo que los ecologistas llaman “desiertos verdes”.

    Además, el carbono supuestamente “compensado” termina liberándose nuevamente cuando el eucalipto se utiliza como leña o carbón, desmoronando cualquier argumento de neutralidad.

    Apple insiste en su objetivo de neutralidad de carbono para 2030, pero el fallo alemán evidencia que sus estrategias carecen de transparencia y verificación.

    Mientras tanto, las comunidades afectadas pagan el precio real de estas prácticas: salud, agua y tierra degradadas.

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    El caso de Apple es un recordatorio de que las promesas ecológicas de las grandes corporaciones no siempre son lo que parecen.

    El greenwashing no solo engaña al consumidor; destruye ecosistemas y vidas lejos de las oficinas y los laboratorios de Silicon Valley.

  • Shein multada en Italia por greenwashing: cuando la moda rápida se viste de mentira ambiental

    Shein multada en Italia por greenwashing: cuando la moda rápida se viste de mentira ambiental

    Italia ha dado un claro mensaje contra el greenwashing y el ecopostureo: ninguna empresa puede vender humo ambiental a sus consumidores, esta vez, la sanción recayó sobre Shein, la famosa tienda de moda en línea originaria de China.

    La Autoridad Garante de la Competencia italiana (AGCM) impuso una multa de un millón de euros a Infinite Styles Services, la empresa que opera Shein en Europa, por difundir información engañosa sobre la sostenibilidad de sus productos.

    La investigación reveló que Shein hizo afirmaciones vagas, imprecisas e incluso falsas sobre la circularidad, reciclaje y el impacto ambiental real de su ropa.

    El “greenwashing” de Shein

    Especialmente, la línea “evoluSHEIN by Design” fue señalada por promocionar fibras “ecológicas” sin explicar los beneficios ambientales concretos ni aclarar que representa solo una pequeña fracción del catálogo total.

    En un sector tan contaminante como la moda rápida, estas prácticas no solo confunden, sino que dañan la confianza de consumidores conscientes.

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    Las asociaciones italianas de consumidores respaldan la multa, asegurando que Shein no solo impulsa compras compulsivas con métodos cuestionables, sino que además engaña deliberadamente sobre su impacto ecológico.

    Desde Denuncia Verde recalcamos que el greenwashing es una estafa ambiental y comercial.

    Esta práctica no solo es ilegal, sino también una violación a la ética y a la buena fe de quienes buscan opciones responsables. Informar con evidencia es clave para exigir transparencia y responsabilidad a las grandes empresas.

  • Adidas y el “greenwashing”: cuando la sostenibilidad se queda en promesas vacías

    Adidas y el “greenwashing”: cuando la sostenibilidad se queda en promesas vacías

    Adidas fue obligado a retirar parte de sus “claims” climáticos porque no supo explicar cómo piensa alcanzar su supuesta neutralidad climática para 2050.

    Dicho de otra forma: prometía un futuro verde sin mostrar el camino para llegar a él.

    La justicia alemana dejó claro algo que muchas empresas parecen olvidar deliberadamente: no basta con anunciar metas ambiciosas, hay que demostrar con planes concretos, medibles y verificables que esas metas son algo más que un eslogan publicitario.

    Cuando una marca tan influyente como Adidas habla de “neutralidad climática”, está moldeando el comportamiento del consumidor, generando la impresión de que comprar sus productos es un acto responsable con el medio ambiente.

    Si esa promesa no está respaldada por un plan sólido, el mensaje se convierte en engaño.

    La denuncia, impulsada por la ONG Environmental Action Germany (DUH), subraya un punto central: las afirmaciones climáticas influyen directamente en las decisiones de compra.

    No son neutras ni inocentes. Se trata de un poderoso instrumento de mercadotecnia que, usado sin rigor, distorsiona el mercado y perjudica tanto al consumidor como a las empresas que sí hacen esfuerzos reales por reducir su impacto ambiental.

    Las acusaciones de greenwashing contra Adidas envía un mensaje contundente.

    Adidas respondió que mantiene sus objetivos de sostenibilidad, pero que “reajustará” su comunicación.

    El problema es que este reajuste no necesariamente implica un cambio estructural en su modelo de producción, sino una corrección en el discurso para evitar sanciones. Cambiar las palabras no es lo mismo que cambiar las prácticas.

    Este caso no es aislado. Zalando, Boohoo, Asos, Lululemon, Shein y otras marcas ya han enfrentado acusaciones similares en Europa.

    El patrón se repite: mensajes vagos, conceptos atractivos como “eco”, “verde” o “climáticamente neutro”, y una preocupante falta de transparencia sobre procesos, materiales, emisiones y cadenas de suministro.

    Por eso la Directiva de Alegaciones Ecológicas de la Unión Europea resulta tan relevante.

    Busca frenar esta ola de publicidad engañosa y obligar a las empresas a respaldar cada afirmación ambiental con pruebas claras.

    No se trata de castigar la sostenibilidad, sino de protegerla de quienes la usan como un disfraz.

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    El fallo contra Adidas envía un mensaje contundente: la sostenibilidad no puede seguir siendo un recurso estético ni una promesa lejana sin contenido.

    En un contexto de crisis climática, las empresas tienen la obligación ética y legal de hablar con precisión, transparencia y responsabilidad.

    En Denuncia Verde lo decimos sin rodeos: mientras las marcas sigan priorizando la imagen verde sobre la acción real, el greenwashing seguirá siendo uno de los principales obstáculos para una transición ecológica auténtica. 

  • Seis años de devastación: la agenda ambiental olvidada del sexenio de López Obrador

    Seis años de devastación: la agenda ambiental olvidada del sexenio de López Obrador

    Durante el 2024, último año del gobierno de Andrés Manuel López Obrador, quedó claro que la agenda ambiental no solo fue ignorada, sino que también fue deliberadamente desplazada por un modelo de desarrollo basado en megaproyectos, militarización de obras y desprecio a la participación ciudadana.

    El cierre simbólico del sexenio ocurrió en septiembre, con la inauguración del Tren Maya. Mientras el entonces presidente celebraba lo que llamó una “hazaña”, omitía los más de 6 mil 600 hectáreas deforestadas, la fragmentación de la Selva Maya, la perforación de cenotes y la instalación de un hotel dentro de una Reserva de la Biosfera.

    La devastación fue minimizada y las voces críticas —de científicos, activistas y comunidades indígenas— fueron estigmatizadas públicamente.

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    Durante seis años, el gobierno debilitó instituciones clave como Profepa y Conafor hasta llevarlas a niveles de inoperancia.

    Recortes presupuestales, falta de personal y corrupción impidieron que estas dependencias pudieran actuar ante la tala ilegal, los incendios forestales o la pesca furtiva.

    Durante el gobierno de Andrés Manuel López Obrador, el gobierno ignoró la agenda ambiental.

    Mientras tanto, el crimen organizado ganó terreno en los territorios, controlando el manejo forestal comunitario y agravando la violencia contra defensores del medio ambiente.

    Durante el sexenio de AMLO, asesinaron a 102 defensores ambientales. Aunque en 2024 los homicidios disminuyeron ligeramente, aumentaron otras formas de violencia: criminalización, intimidación y desapariciones.

    A pesar de haber promovido el Acuerdo de Escazú, México no avanzó en su implementación: no hay jueces ambientales especializados ni garantías reales de acceso a la información.

    El caso del programa “Sembrando Vida” es ilustrativo del enfoque errático. Aunque promovido como un proyecto de reforestación, careció de indicadores ambientales serios y, según expertos, no contribuyó a la restauración de ecosistemas.

    Durante el gobierno de López Obrador, quedó claro que la agenda ambiental no solo fue ignorada, sino que también fue desplazada.

    En paralelo, proyectos como la Refinería Dos Bocas o el Corredor Interoceánico del Istmo de Tehuantepec recibieron apoyo irrestricto, a costa del medio ambiente y sin consultas válidas a las comunidades afectadas.

    ¿Será diferente con Claudia Sheinbaum?

    La situación de la pesca no fue distinta. Conapesca fue una dependencia fantasma, sin capacidad de vigilancia ni estrategias para enfrentar el cambio climático.

    Entre 2018 y 2023, los decomisos por pesca ilegal se desplomaron. Hoy, al menos 28 pesquerías están sobreexplotadas y no existen planes de manejo para la mayoría.

    El gobierno saliente presumió la creación de nuevas Áreas Naturales Protegidas. Sin embargo, más de 100 carecen de planes de manejo y muchas no tienen presupuesto ni personal.

    En algunos casos, el gobierno usó la designación de nuevas ANPs como moneda de cambio ante la destrucción que provocaron los mismos megaproyectos.

    Con la llegada de Claudia Sheinbaum y un nuevo equipo técnico con trayectoria ambiental, se abre una ventana de esperanza.

    Pero las señales presupuestales para 2025 son preocupantes. El tiempo dirá si la promesa de restaurar la relación entre gobierno y naturaleza se cumple o si, como en el pasado sexenio, el discurso vuelve a imponerse sobre la realidad.

  • Repsol bajo la lupa: nuevas denuncias por publicidad engañosa y greenwashing

    Repsol bajo la lupa: nuevas denuncias por publicidad engañosa y greenwashing

    La petrolera Repsol enfrenta denuncias desde múltiples frentes por prácticas de greenwashing o publicidad engañosa.

    Este tipo de estrategia consiste en presentar productos o servicios como sostenibles o ecológicos, cuando en realidad la información es parcial, sesgada o directamente falsa.

    El objetivo: inducir a los consumidores a adquirir productos que, con información completa, probablemente rechazarían.

    Iberdrola ya presentó una demanda contra Repsol por competencia desleal y publicidad engañosa.

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    Repsol, en la mira por “greenwashing”.

    Ahora, la Federación de Consumidores y Usuarios CECU, junto a Ecologistas en Acción y Greenpeace, han sumado nuevas denuncias ante la Dirección General de Consumo y la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC).

    Según estas organizaciones, la comunicación de Repsol sobre sus biocombustibles está plagada de información engañosa y carece de transparencia.

    Durante 2022 y 2023, las organizaciones denunciantes investigaron el impacto ambiental de Repsol, centrándose en la deforestación en Indonesia y la contribución de la empresa al cambio climático.

    España es el mayor importador europeo de aceite de palma y Repsol, uno de los principales productores de biodiésel con este aceite.

    Los informes periciales revelan que Repsol oculta en su publicidad los daños ambientales y sociales que provoca la producción de aceite de palma, cuya utilización no reduce las emisiones de gases de efecto invernadero frente a los combustibles fósiles.

    La denuncia pone el foco en las afirmaciones de Repsol sobre sus “biocombustibles”, presentados como “sostenibles”, “neutros en carbono” o “renovables”.

    Repsol bajo la lupa: nuevas denuncias por publicidad engañosa y greenwashing.
    Greenpeace cuestiona la metodología de la empresa para calcular su huella de carbono y señala que solo el 0,8 % de su producción de energía en 2022 fue realmente renovable

    Según Ecologistas en Acción, estas declaraciones inducen a la ciudadanía a confusión, al ser vagas y generalistas, sin diferenciar los impactos reales de cada producto.

    Josep Hurtado, portavoz de Ecologistas en Acción, afirma que el biodiésel a base de aceite de palma emite tres veces más gases contaminantes que los combustibles fósiles, debido a la deforestación vinculada a su producción.

    La falta de compromiso real de Repsol con la transición climática tiene un impacto determinante sobre el planeta.

    El objetivo de las denuncias es claro: que Repsol rectifique sus declaraciones engañosas y cese cualquier práctica de greenwashing.

    La CECU denuncia que la desinformación de Repsol deja a los consumidores en indefensión, propagando falsas narrativas sobre la lucha climática y los compromisos empresariales.

    Por su parte, Greenpeace cuestiona la metodología de la empresa para calcular su huella de carbono y señala que solo el 0,8 % de su producción de energía en 2022 fue realmente renovable, mientras que el 99% restante provino de petróleo y gas, lo que contradice los objetivos del Acuerdo de París.

    Las organizaciones señalan que el comportamiento de Repsol vulnera la legislación vigente, incluyendo la Ley de Protección de los Consumidores, la Ley de Publicidad, la Ley de Defensa de la Competencia y la Ley de Competencia Desleal.

    Buscan, además de sanciones, la responsabilidad de los directivos implicados y la rectificación pública de la empresa.

    Como uno de los mayores emisores de gases de efecto invernadero del mundo, la falta de compromiso real de Repsol con la transición climática tiene un impacto determinante sobre el planeta.

    Las denuncias recuerdan la necesidad de que las compañías cumplan con el Acuerdo de París y advierten: no hay lugar para promesas falsas ni greenwashing en la lucha contra el cambio climático.

  • “No defiende a los animales”: Acusan al activista Arturo Islas Allende de traficar especies

    “No defiende a los animales”: Acusan al activista Arturo Islas Allende de traficar especies

    Una nueva controversia sacude al ambientalismo mediático en México. Arturo Islas Allende, ampliamente conocido por su discurso en favor del bienestar animal, enfrenta graves acusaciones que podrían revertir por completo su imagen pública.

    Fue la activista e influencer Yael Ruiz quien, en un podcast conducido por Luis “Potro” Caballero, destapó una serie de señalamientos contra Islas.

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    ¿De qué se acusa a Arturo Islas Allende?

    “Yo me podría ir a la cárcel por estas acusaciones, pero tengo las pruebas”, declaró Ruiz, quien asegura contar con videos y otros documentos que confirmarían sus afirmaciones.

    A pesar del peso de sus palabras, hasta el momento el material no ha sido publicado. Sin embargo, Ruiz insiste en que las evidencias demostrarían una operación sistemática de tráfico de animales disfrazada de activismo.

    El caso de Benito, una jirafa que rescató del fallido santuario Black Jaguar White Tiger, dio origen a la denuncia.

    Ruiz afirma que Islas intentó trasladar a Benito a un supuesto santuario manejado por Ernesto Zasueta, con quien tendría una estrecha relación.

    Según la activista, este traslado tenía un fin económico, y no de protección animal.

    Ruiz fue más allá. Asegura que no solo Benito estaba en riesgo: otros animales rescatados podrían haber estado destinados a ser vendidos a la India.

    “Sí, hay un interés económico de su socio. Hay reportajes que lo evidencian. No los quieren trasladar… los quieren vender”, denunció.

    Una denuncia que exige respuesta

    Estas declaraciones ponen bajo la lupa a Islas y a Zasueta, este último con antecedentes de señalamientos relacionados con tráfico de especies.

    Zasueta es miembro activo de la Asociación de Zoológicos, Criaderos y Acuarios de México. Antes, medios y usuarios ya habían mencionado su nombre en contextos polémicos, y según Ruiz, Islas habría fortalecido estratégicamente su vínculo con él en redes sociales.

    La pregunta que deja esta revelación es contundente: ¿las campañas de rescate lideradas por Arturo Islas tienen un trasfondo comercial?

    En Denuncia Verde nos mantenemos atentos a la evolución de este caso. Aunque aún no se han presentado las pruebas de manera pública, la gravedad de las acusaciones amerita una respuesta clara y transparente por parte del señalado.

    Si existe evidencia de que se ha lucrado con animales rescatados, los responsables deben rendir cuentas. No se debe usar la protección animal como fachada para el enriquecimiento personal.

  • Mujeres indígenas alzan la voz por tala ilegal disfrazada de saneamiento en La Malinche

    Mujeres indígenas alzan la voz por tala ilegal disfrazada de saneamiento en La Malinche

    En las faldas de la emblemática montaña Malintzi, en el corazón del Parque Nacional La Malinche, la devastación avanza silenciosa pero implacable.

    Esta vez, no se trata de un desastre natural ni de una plaga forestal fuera de control: es el ser humano, una vez más, quien vulnera la vida del bosque bajo un disfraz legal.

    Mujeres indígenas del municipio de Tepatlaxco de Hidalgo, integrantes de la empresa comunitaria Artemali Occoxal, han denunciado públicamente una alarmante actividad de tala ilegal disfrazada de “saneamiento” en el área natural protegida.

    Lo que aparenta ser un esfuerzo por combatir la plaga del gusano descortezador, en realidad esconde la extracción masiva de leña, troncos y madera en rollo —muchos provenientes de árboles sanos.

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    Testigos de la devastación en La Malinche

    Las mujeres de Artemali Occoxal, dedicadas a la elaboración de artesanías sustentables con acículas (hojas secas) de pino, realizaron un recorrido reciente para recolectar basura y colocar señalética contra el “ocoteo”.

    Lo que encontraron fue estremecedor: decenas de árboles no afectados por plagas habían sido derribados. ¿La justificación? Una supuesta emergencia ambiental.

    Lo que aparenta ser un esfuerzo por combatir la plaga del gusano descortezador en La Malinche, en realidad esconde una fuerte tala ilegal.

    Fuimos testigos de la devastación que sufre la montaña”, relataron en un comunicado. Los hechos parecen estar respaldados por documentos oficiales: una notificación de saneamiento expedida por la CONAFOR y una constancia de posesión firmada por el presidente municipal René Ramírez Coyotl. Pero las acciones en el terreno cuentan otra historia.

    No al abuso, sí a la protección

    Las denunciantes han sido enfáticas: no están en contra del saneamiento forestal, sino del uso irresponsable y corrupto de los permisos que lo regulan. La crisis ambiental no debe ser un pretexto para lucrar con los recursos naturales.

    Por ello, exigen transparencia y rendición de cuentas a las autoridades responsables: SEMARNAT, PROFEPA, CONAFOR, así como al gobierno municipal y al Consejo de Vigilancia del Ejido de Tepatlaxco de Hidalgo.

    Defender el bosque, defender la vida

    La denuncia de Artemali Occoxal no solo pone en evidencia la corrupción ambiental, sino que también resalta el papel de las mujeres indígenas como guardianas del bosque.

    Su modelo de economía sustentable, basado en el uso responsable del ocoxal, contrasta con la explotación indiscriminada que amenaza la biodiversidad de La Malinche.

    Desde Denuncia Verde, nos sumamos al llamado urgente para frenar esta devastación. No podemos permitir que los bosques desaparezcan entre documentos mal usados y discursos que disfrazan intereses económicos de cuidado ambiental.

  • Greenwashing: El engaño ecológico de Coca-Cola, Nestlé y Danone que pone en jaque al planeta

    Greenwashing: El engaño ecológico de Coca-Cola, Nestlé y Danone que pone en jaque al planeta

    En un momento en que la preocupación por el medio ambiente crece a nivel global, organizaciones acusan formalmente a tres gigantes de la industria de bienes de consumo —Coca-Cola, Nestlé y Danone— de greenwashing, o lavado verde de imagen.

    Organizaciones ambientalistas como ClientEarth y la Organización de Protección al Consumidor de la Unión Europea (BEUC) han presentado una denuncia ante la Comisión Europea por falsas afirmaciones sobre la sostenibilidad de sus botellas plásticas.

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    Estas empresas aseguran en sus envases que reciclan al 100% las botellas y que son completamente reciclables, mensajes que hacen pensar que sus productos forman parte de una economía circular perfecta.

    Sin embargo, la realidad es muy diferente. La tasa de reciclaje de plástico en la UE es inferior al 40%, y solo alrededor del 50% de las botellas PET son recogidas para reciclaje. Siendo una parte mínima la que vuelve a usarse en envases de calidad alimentaria.

    A nivel global, apenas el 9% del plástico producido ha sido reciclado alguna vez.

    Además, la etiqueta de “100% reciclable” no garantiza que el envase realmente se recicle, pues depende de las instalaciones de recolección y reciclaje disponibles en cada localidad, las cuales son muy variables.

    Tampoco se aclara que tapas y etiquetas no siempre entran en estas afirmaciones, lo que genera confusión en los consumidores.

    La denuncia presentada busca frenar el “Greenwashing” y exigir mayor responsabilidad y honestidad en las comunicaciones sobre sostenibilidad.

    Esta falta de transparencia fomenta una falsa sensación de sostenibilidad que puede hacer que la gente opte por botellas de plástico en lugar de alternativas reutilizables, que son la verdadera solución al problema.

    Según la Fundación Ellen MacArthur, solo el 2% de los productos vendidos por grandes minoristas usan envases reutilizables, una cifra que apenas ha cambiado en años.

    Las respuestas de las compañías incluyen compromisos para aumentar el reciclaje y la reutilización, pero los ambientalistas los consideran insuficientes ante la expansión continua del plástico de un solo uso.

    Coca-Cola, Nestlé y Danone, están siendo acusados por ambientalistas de greenwashing, o lavado verde de imagen y de falso ambientalismo.

    La denuncia presentada busca frenar estas prácticas engañosas y exigir mayor responsabilidad y honestidad en las comunicaciones sobre sostenibilidad.

    Porque mientras las empresas juegan con palabras, el planeta sigue sufriendo el impacto irreversible de la contaminación plástica.

    En “Denuncia Verde” creemos que el cambio real pasa por exigir a las grandes corporaciones transparencia total y un compromiso auténtico con la reducción del plástico desde su origen.

    Solo así podremos avanzar hacia un futuro verdaderamente sostenible.

  • Reciclaje en México: el montaje que enriquece a unos y envenena a todos

    Reciclaje en México: el montaje que enriquece a unos y envenena a todos

    En México, el reciclaje no es una solución ecológica, sino un montaje diseñado para disfrazar la contaminación y favorecer los intereses económicos de las grandes empresas.

    Así lo denunciaron activistas, investigadoras y especialistas en el manejo de plásticos durante la presentación del informe “El control corporativo sobre los sistemas alimentarios en México”, convocado por la organización El Poder del Consumidor.

    Detrás de campañas publicitarias que promueven el reciclaje en México, como la gran solución a la crisis ambiental, se oculta una red de montaje entre embotelladoras, recicladoras y actores políticos.

    

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    Los intereses detrás del reciclaje en México

    El objetivo no es reducir la contaminación, sino perpetuar un modelo que genera ganancias multimillonarias a costa del medio ambiente y la salud pública.

    Las especialistas Ana Larrañaga, Kennia Velázquez, Larissa de Orbe y Alejandra Reyes expusieron cómo las grandes empresas han utilizado el reciclaje, para justificar prácticas altamente contaminantes como la termovalorización.

    Este proceso, promovido por empresas como Cemex, no solo libera toxinas al aire, sino que incrementa exponencialmente el riesgo de enfermedades como cáncer.

    El contubernio entre las grandes corporaciones y el poder político quedó evidenciado con la aprobación de la Ley General de Economía Circular (LGEC) y las reformas a la Ley General para la Prevención y Gestión Integral de los Residuos (LGPGIR) en 2021.

    Los especialistas han señalado estas leyes, que presentó el senador Raúl Bolaños del PVEM y respaldaron legisladores de todos los partidos, por su ambigüedad y por proteger los intereses de los grandes contaminadores.

    Incluso senadoras como María Merced González (Morena) y Guadalupe Saldaña (PAN) criticaron públicamente que dichas leyes abren la puerta a prácticas dañinas y debilitan los avances locales en la gestión de residuos.

    Detrás de campañas publicitarias que promueven el reciclaje en México como la solución a la crisis ambiental, se oculta una red de montaje.

    El papel de la Suprema Corte de Justicia de la Nación tampoco ha sido neutral. En 2022, la Segunda Sala de la SCJN, encabezada por el ministro Alberto Pérez Dayán, favoreció a una embotelladora que impugnó las restricciones impuestas por el Congreso de Oaxaca.

    El fallo debilitó la capacidad de los estados para imponer sus propias políticas ambientales, consolidando el poder de las empresas bajo el amparo de la legislación federal.

    Especialistas advierten que es necesario transformar la cadena de producción

    Mientras tanto, la realidad ambiental es alarmante: México cuenta con 33 plantas de termovalorización distribuidas en 19 estados.

    Nuestro país se ha convertido en un basurero global al recibir más de 70 mil toneladas anuales de residuos plásticos de EE. UU. y China.

    En estados como Chiapas, donde la escasez de agua es crítica, las embotelladoras explotan los recursos hídricos sin rendir cuentas ni remediar el daño causado.

    Ante este escenario, las especialistas advierten que el reciclaje no basta.

    Es necesario transformar la cadena de producción, eliminar el plástico innecesario desde su origen y aplicar con rigor la Responsabilidad Extendida del Productor (REP).

    Esta medida obliga a las empresas a prevenir, reducir y remediar el daño ambiental que provocan, algo que hoy en México es opcional.

    El reciclaje, tal como se presenta hoy en el país, no es una solución: es un negocio sucio con rostro verde.