Categoría: Impacto Ambiental

  • Defender el bosque para defender la vida: Cruz de Ocote frente al avance minero

    Defender el bosque para defender la vida: Cruz de Ocote frente al avance minero

    En la zona norte de Puebla, el ejido Cruz de Ocote representa un ejemplo contundente de que es posible vivir del bosque sin destruirlo.

    Desde hace 27 años, 70 ejidatarios han organizado un modelo de silvicultura comunitaria que no solo garantiza ingresos económicos, sino que protege una de las principales fuentes de agua, biodiversidad y captura de carbono de la región.

    Hoy, ese equilibrio está amenazado por concesiones mineras otorgadas sin consulta previa.

    México, un peligro para quienes quieren proteger el medio ambiente

    Cruz de Ocote representa un ejemplo contundente de que es posible vivir del bosque sin destruirlo.

    El bosque de pinos y encinos de Cruz de Ocote, con una extensión de 800 hectáreas, es hogar de especies como la chara coroniazul, coyotes, zorras y armadillos.

    Pero también es el sustento directo de decenas de familias que, con asesoría técnica, realizan una tala selectiva y responsable: reforestan, abren brechas cortafuego, vigilan para evitar incendios y prohíben la cacería.

    No hay tala clandestina. Hay reglas comunitarias claras y sanciones para quien las incumpla.

    Este modelo, reconocido incluso con certificaciones de manejo forestal, demuestra que la conservación no es un obstáculo para el desarrollo, sino su base.

    Defender el bosque para defender la vida: Cruz de Ocote frente al avance minero
    En 2015, ejidos y pueblos de Ixtacamaxtitlán interpusieron un amparo que logró suspender temporalmente las concesiones.

    Sin embargo, dos concesiones mineras otorgadas a la empresa canadiense Almaden Minerals —a través de su filial Minera Gorrión— cubren gran parte del territorio del ejido y de comunidades vecinas.

    El objetivo: la extracción de oro y plata mediante minería a cielo abierto.

    Las comunidades se enteraron años después de que las concesiones ya estaban otorgadas.

    No hubo consulta previa, libre e informada, pese a que el proyecto pone en riesgo el agua, el suelo y la vida comunitaria.

    En México, más del 40% de los núcleos agrarios tienen concesiones mineras en su territorio

    En 2015, ejidos y pueblos de Ixtacamaxtitlán interpusieron un amparo que logró suspender temporalmente las concesiones. El proceso legal sigue abierto.

    Mientras la empresa asegura que no habrá afectaciones ambientales ni uso intensivo de agua, la experiencia en otros territorios mineros del país contradice ese discurso.

    Además, organizaciones civiles han documentado presiones y ofrecimientos de empleo a comunidades para destrabar procesos legales, una práctica que profundiza la división social.

    El caso de Cruz de Ocote no es aislado. En México, más del 40% de los núcleos agrarios tienen concesiones mineras en su territorio, muchas veces superpuestas a bosques y selvas comunitarias. La pregunta es clara: ¿qué modelo de desarrollo se está priorizando?

    Desde este espacio de denuncia ambiental, señalamos una realidad incómoda pero urgente: los bosques vivos, manejados por sus comunidades, generan beneficios reales y sostenibles.

    Defenderlos no es un capricho; es defender el agua, el clima y el futuro. Cruz de Ocote lo tiene claro: los árboles valen más que el oro.

  • México, un peligro para quienes quieren proteger el medio ambiente

    México, un peligro para quienes quieren proteger el medio ambiente

    En México, proteger el medio ambiente se ha convertido en un acto de valentía… y en muchos casos, en una sentencia de muerte.

    En los últimos cinco sexenios, al menos 147 defensores ambientales han sido asesinados, víctimas de una creciente violencia estructural alimentada por intereses económicos, megaproyectos extractivistas y la complicidad —o indiferencia— del Estado.

    Detrás de estas cifras hay historias de personas que dieron su vida por defender ríos, bosques y territorios comunales.

    En la mayoría de los casos, se oponían a proyectos que prometían “desarrollo”, pero que dejaban a su paso despojo, contaminación y desplazamiento.

    Sus nombres tal vez no aparecieron en las primeras planas, pero sus causas siguen vivas en las comunidades que resistieron junto a ellos.

    La tala clandestina y el asesinato de ambientalistas ponen en jaque a la mariposa monarca

    El peligro de proteger el medio ambiente en México

    México forma parte de un patrón global alarmante. Según el informe de Global WitnessLatinoamérica es la región más peligrosa del mundo para quienes defienden el ambiente.

    En 2018, nuestro país ocupó el sexto lugar global en asesinatos de defensores. Además de las muertes, se registraron 440 ataques en distintas formas: amenazas, detenciones ilegales, criminalización, allanamientos y hostigamiento judicial.

    Este escenario refleja un conflicto estructural: la colisión entre el modelo económico neoliberal y los derechos humanos.

    Desde la firma del TLCAN y el ingreso a la OCDE, las políticas mexicanas han favorecido un clima “ideal” para la inversión extranjera, muchas veces a costa del entorno natural y de las comunidades que lo habitan.

    Los asesinatos no ocurren al azar. Surgen en contextos de más de 500 conflictos socioambientales activos en el país.

    Latinoamérica es la región más peligrosa del mundo para quienes buscan proteger el medio ambiente, México ocupa el sexto lugar global.

    Las causas más comunes: tala ilegal, despojo de tierras, minería, megaproyectos energéticos e hídricos. Estados como Guerrero, Oaxaca, Chiapas, Michoacán y Veracruz se han convertido en puntos rojos de esta violencia ambiental.

    Las estadísticas muestran que 134 de las víctimas fueron hombres y 13 mujeres, aunque esta cifra no refleja el papel fundamental que desempeñan las mujeres en la defensa del territorio.

    Muchas son campesinas e indígenas que, además de enfrentar la amenaza del despojo, luchan contra la discriminación estructural por su género, clase y etnia.

    ¿Verdadero cambio de rumbo?

    Durante los sexenios de Zedillo, Fox, Calderón y Peña Nieto, la cantidad de asesinatos se incrementó progresivamente.

    Con López Obrador, el discurso cambió, pero la violencia no ha cesado: 18 defensores han sido asesinados desde 2018.

    La continuidad de megaproyectos como el Tren Maya o el Corredor Interoceánico ha dejado claro que el “progreso” sigue viéndose como incompatible con los derechos ambientales y territoriales.

    Los defensores ambientales no sólo enfrentan a empresas y criminales; también padecen la inacción o represión de las autoridades.

    La impunidad impera: la mayoría de estos crímenes nunca se investiga a fondo, y mucho menos se sanciona. El mensaje es claro: en México, defender la vida puede costarte la tuya.

    Desde Denuncia Verde, alzamos la voz por quienes ya no pueden hacerlo. Documentamos, señalamos y exigimos: ¡basta de criminalizar la defensa ambiental! El derecho a un ambiente sano es también el derecho a vivir sin miedo.

  • Talamontes destruyen el bosque Izta-Popo: la impunidad que arrasa con la naturaleza

    Talamontes destruyen el bosque Izta-Popo: la impunidad que arrasa con la naturaleza

    En la región de Izta-Popo, un pulmón vital de Puebla, la tala ilegal y excesiva está acabando con el bosque.

    Pobladores de San Rafael Ixtapalucan llevan más de una década denunciando esta devastación. Sin embargo, la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) insiste en que no hay delito que perseguir.

    En mayo pasado, se confirmó con imágenes satelitales cómo grandes extensiones del cerro en Santa Rita Tlahuapan fueron taladas sin control.

    La tala clandestina continua en el bosque Izta-Popo

    Los habitantes están alarmados: árboles de más de 40 metros de altura han sido derribados, y sólo queda un árbol “torcido y pequeño” porque no les sirvió a los talamontes.

    Lo más indignante es que los taladores no cortan los pinos que las autoridades “marcan”, pues suelen seleccionar sólo los árboles útiles para ellos.

    Los pobladores aseguran que esto es un contubernio, donde los árboles señalados no son los grandes ni derechos, sino los que no interesan.

    En 2017, la Comisión Nacional Forestal (Conafor), Profepa y Nestlé firmaron un convenio millonario para conservar y restaurar mil 665 hectáreas en Izta-Popo.

    Se esperaba que este proyecto beneficiara a las comunidades locales con reforestación, vigilancia y combate a incendios.

    Grupo Posadas, bajo la lupa por daño a tortugas marinas en Chemuyil

    Pero la realidad es otra: la tala clandestina sigue, y las denuncias quedan en el olvido. Mientras tanto, el mercado ilegal de madera mueve entre 10,000 y 15,000 millones de dólares al año a nivel mundial, generando ganancias millonarias para los talamontes.

    La ley contempla penas de hasta 9 años de prisión y multas, pero no es suficiente para frenar la pérdida de cinco mil hectáreas anuales de bosque, lo que podría destruir Izta-Popo en 20 años o menos.

    En Denuncia Verde exigimos justicia ambiental y que las autoridades actúen con responsabilidad para proteger este ecosistema vital antes de que sea demasiado tarde.

  • Deforestación en Brasil: el engranaje oculto entre pastos, soya y especulación de tierras

    Deforestación en Brasil: el engranaje oculto entre pastos, soya y especulación de tierras

    La deforestación en Brasil no es un fenómeno aislado ni producto de una sola actividad.

    Detrás de la pérdida acelerada de bosques existe un complejo entramado entre la ganadería, la expansión agrícola y la especulación de tierras.

    Una reciente investigación del Departamento de Ciencias Geográficas de la Universidad de Maryland revela que entre 2000 y 2014 la superficie destinada a cultivos en hileras en Brasil casi se duplicó, al pasar de 26 millones a 46.5 millones de hectáreas, un crecimiento que ha tenido profundas consecuencias ambientales.

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    El estudio, basado en un análisis avanzado de teledetección con imágenes satelitales de Landsat y otros sistemas, muestra que solo el 20 por ciento de los nuevos campos de cultivo surgieron por la conversión directa de vegetación nativa.

    El 80 por ciento restante provino de un proceso en dos etapas: primero se talan los bosques para establecer pastos ganaderos y, posteriormente, esas tierras se transforman en cultivos, principalmente de soya.

    Este mecanismo revela que, aunque la agricultura no siempre aparece como la causa directa de la deforestación, sí está estrechamente ligada a ella.

    Expertos coinciden en que Brasil no necesita seguir deforestando para aumentar su producción agrícola.

    Lejos de ser una solución, este modelo ha fomentado la especulación. Investigadores como Vivian Ribeiro, del Instituto de Investigaciones Ambientales de la Amazonía (IPAM), advierten que muchos terrenos se deforestan con fines especulativos: se convierten en pastos de manera temporal y luego se venden a precios inflados a productores agrícolas.

    Casos como el del estado de Bahía, donde el 15 por ciento de la vegetación nativa deforestada para pastos se transformó en cultivos en menos de cinco años, refuerzan esta hipótesis.

    La preocupación aumenta ante el debilitamiento de las políticas ambientales.

    Durante la campaña y la llegada al poder de Jair Bolsonaro, los índices de deforestación del Amazonas repuntaron de forma alarmante, impulsados por la percepción de impunidad entre especuladores y acaparadores de tierras.

    Aunque la Moratoria de la Soya logró reducir la deforestación directa en la Amazonía entre 2006 y 2013, la presión se desplazó hacia el Cerrado, donde las regulaciones son más laxas y la conversión de vegetación nativa es hasta 2.5 veces mayor.

    Expertos coinciden en que Brasil no necesita seguir deforestando para aumentar su producción agrícola.

    Intensificar el uso de tierras ya degradadas y mejorar la productividad ganadera podría reducir la presión sobre los ecosistemas.

    De lo contrario, la combinación de especulación, demanda global de soya y debilitamiento institucional seguirá alimentando una de las crisis ambientales más graves del planeta.

    En Denuncia Verde, advertimos: sin controles firmes y datos transparentes, la deforestación continuará avanzando, silenciosa pero implacable.

  • Denuncia Verde: incendios forestales devoran huertos de aguacate en Morelos

    Denuncia Verde: incendios forestales devoran huertos de aguacate en Morelos

    ¡Alerta! Hacemos una Denuncia Verde sobre los múltiples incendios forestales que en días recientes han arrasado huertos de aguacate en Santa María Ahuacatitlán y Buenavista, Morelos, con pérdidas vegetativas de hasta el 100 %.

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    Siniestran incendios forestales huertos de aguacate en Morelos

    El miércoles pasado se registraron incendios en diversas zonas del estado, como “Huertas de San Pedro” en Huitzilac y “Hueyapan” en Tetela del Volcán, además de áreas adyacentes a Paredones, Santa María Ahuacatitlán y la comunidad de Achichipico en Yecapixtla. Estos siniestros impactaron de forma crítica los huertos de aguacate Hass de hasta 12 años, eliminando incluso el 100 % del material vegetativo .

    Según informó el secretario de Desarrollo Rural Sustentable de Morelos, Óscar Santos Martínez, el ejido “El Cebadal” en Santa María Ahuacatitlán fue el más afectado. Denuncia Verde destaca que esta zona es reconocida por SENASICA como libre de gusano barrenador del hueso, clave para la exportación de aguacate .

    Como respuesta, damos cuenta de las acciones coordinadas con la regiduría de Desarrollo Agropecuario, que incluyen levantar un censo y distribuir material vegetativo juvenil (árboles de 1.5 m o más) para reactivar la economía de los productores.

    “Se aplicarán paquetes tecnológicos y productos para fortalecer raíces, como hormonas vegetales y suplementos, lo que ayudará a recuperar vigor y fertilización adecuada en los árboles afectados” señaló Santos Martínez .

    Además, informamos que, aunque no se reportaron daños a viviendas, sí se afectó el alimento para el ganado, pastizales y granaderos.

    Sin embargo, Denuncia Verde advierte que los incendios no solo afectaron los cultivos. También se quemaron zonas de pastizales utilizadas como alimento para el ganado, dejando a los productores sin forraje y sin alternativas inmediatas para sostener su actividad agropecuaria.

    Hacemos un llamado urgente a las autoridades ambientales y a la sociedad civil para fortalecer las políticas de prevención de incendios, proteger los ecosistemas agrícolas y apoyar a las comunidades afectadas. La destrucción del entorno natural por negligencia o falta de vigilancia tiene consecuencias directas en la seguridad alimentaria y económica de nuestras regiones rurales.