En las faldas de la emblemática montaña Malintzi, en el corazón del Parque Nacional La Malinche, la devastación avanza silenciosa pero implacable.
Esta vez, no se trata de un desastre natural ni de una plaga forestal fuera de control: es el ser humano, una vez más, quien vulnera la vida del bosque bajo un disfraz legal.
Mujeres indígenas del municipio de Tepatlaxco de Hidalgo, integrantes de la empresa comunitaria Artemali Occoxal, han denunciado públicamente una alarmante actividad de tala ilegal disfrazada de “saneamiento” en el área natural protegida.
Lo que aparenta ser un esfuerzo por combatir la plaga del gusano descortezador, en realidad esconde la extracción masiva de leña, troncos y madera en rollo —muchos provenientes de árboles sanos.
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Testigos de la devastación en La Malinche
Las mujeres de Artemali Occoxal, dedicadas a la elaboración de artesanías sustentables con acículas (hojas secas) de pino, realizaron un recorrido reciente para recolectar basura y colocar señalética contra el “ocoteo”.
Lo que encontraron fue estremecedor: decenas de árboles no afectados por plagas habían sido derribados. ¿La justificación? Una supuesta emergencia ambiental.

“Fuimos testigos de la devastación que sufre la montaña”, relataron en un comunicado. Los hechos parecen estar respaldados por documentos oficiales: una notificación de saneamiento expedida por la CONAFOR y una constancia de posesión firmada por el presidente municipal René Ramírez Coyotl. Pero las acciones en el terreno cuentan otra historia.
No al abuso, sí a la protección
Las denunciantes han sido enfáticas: no están en contra del saneamiento forestal, sino del uso irresponsable y corrupto de los permisos que lo regulan. La crisis ambiental no debe ser un pretexto para lucrar con los recursos naturales.
Por ello, exigen transparencia y rendición de cuentas a las autoridades responsables: SEMARNAT, PROFEPA, CONAFOR, así como al gobierno municipal y al Consejo de Vigilancia del Ejido de Tepatlaxco de Hidalgo.
Defender el bosque, defender la vida
La denuncia de Artemali Occoxal no solo pone en evidencia la corrupción ambiental, sino que también resalta el papel de las mujeres indígenas como guardianas del bosque.
Su modelo de economía sustentable, basado en el uso responsable del ocoxal, contrasta con la explotación indiscriminada que amenaza la biodiversidad de La Malinche.
Desde Denuncia Verde, nos sumamos al llamado urgente para frenar esta devastación. No podemos permitir que los bosques desaparezcan entre documentos mal usados y discursos que disfrazan intereses económicos de cuidado ambiental.










