Categoría: Greenwashing

  • Greenwashing de Apple: ¿Neutralidad de carbono o engaño corporativo?

    Greenwashing de Apple: ¿Neutralidad de carbono o engaño corporativo?

    Después de las demandas por sustancias químicas peligrosas en sus correas para el Apple Watch, ahora la justicia alemana ha señalado el “greenwashing” de la compañía: su Apple Watch Series 9, promocionado como “carbono neutral” en 2023, no lo sería en realidad.

    La etiqueta ha sido prohibida por un tribunal de Frankfurt, que la consideró engañosa, exponiendo la débil y cuestionable estrategia de compensación de emisiones de la empresa.

    El problema no está solo en la publicidad, sino en los supuestos proyectos de reforestación en Paraguay y Brasil.

    Pese a las acusaciones de greenwashing, Apple insiste en su objetivo de neutralidad de carbono para 2030.

    Apple asegura que sus emisiones se compensan mediante bosques de compensación, pero investigaciones de Climate Tracker y Consenso, con apoyo del Pulitzer Center, revelan que se trata de plantaciones industriales de eucaliptos, no de bosques naturales.

    Estos monocultivos no solo son ecológicamente pobres, sino que generan impactos graves en las comunidades locales.

    En San Pedro, Paraguay, los pobladores denuncian exposición a pesticidas peligrosos, afectación de cultivos, escasez de agua y un entorno convertido en lo que los ecologistas llaman “desiertos verdes”.

    Además, el carbono supuestamente “compensado” termina liberándose nuevamente cuando el eucalipto se utiliza como leña o carbón, desmoronando cualquier argumento de neutralidad.

    Apple insiste en su objetivo de neutralidad de carbono para 2030, pero el fallo alemán evidencia que sus estrategias carecen de transparencia y verificación.

    Mientras tanto, las comunidades afectadas pagan el precio real de estas prácticas: salud, agua y tierra degradadas.

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    El caso de Apple es un recordatorio de que las promesas ecológicas de las grandes corporaciones no siempre son lo que parecen.

    El greenwashing no solo engaña al consumidor; destruye ecosistemas y vidas lejos de las oficinas y los laboratorios de Silicon Valley.

  • Adidas y el “greenwashing”: cuando la sostenibilidad se queda en promesas vacías

    Adidas y el “greenwashing”: cuando la sostenibilidad se queda en promesas vacías

    Adidas fue obligado a retirar parte de sus “claims” climáticos porque no supo explicar cómo piensa alcanzar su supuesta neutralidad climática para 2050.

    Dicho de otra forma: prometía un futuro verde sin mostrar el camino para llegar a él.

    La justicia alemana dejó claro algo que muchas empresas parecen olvidar deliberadamente: no basta con anunciar metas ambiciosas, hay que demostrar con planes concretos, medibles y verificables que esas metas son algo más que un eslogan publicitario.

    Cuando una marca tan influyente como Adidas habla de “neutralidad climática”, está moldeando el comportamiento del consumidor, generando la impresión de que comprar sus productos es un acto responsable con el medio ambiente.

    Si esa promesa no está respaldada por un plan sólido, el mensaje se convierte en engaño.

    La denuncia, impulsada por la ONG Environmental Action Germany (DUH), subraya un punto central: las afirmaciones climáticas influyen directamente en las decisiones de compra.

    No son neutras ni inocentes. Se trata de un poderoso instrumento de mercadotecnia que, usado sin rigor, distorsiona el mercado y perjudica tanto al consumidor como a las empresas que sí hacen esfuerzos reales por reducir su impacto ambiental.

    Las acusaciones de greenwashing contra Adidas envía un mensaje contundente.

    Adidas respondió que mantiene sus objetivos de sostenibilidad, pero que “reajustará” su comunicación.

    El problema es que este reajuste no necesariamente implica un cambio estructural en su modelo de producción, sino una corrección en el discurso para evitar sanciones. Cambiar las palabras no es lo mismo que cambiar las prácticas.

    Este caso no es aislado. Zalando, Boohoo, Asos, Lululemon, Shein y otras marcas ya han enfrentado acusaciones similares en Europa.

    El patrón se repite: mensajes vagos, conceptos atractivos como “eco”, “verde” o “climáticamente neutro”, y una preocupante falta de transparencia sobre procesos, materiales, emisiones y cadenas de suministro.

    Por eso la Directiva de Alegaciones Ecológicas de la Unión Europea resulta tan relevante.

    Busca frenar esta ola de publicidad engañosa y obligar a las empresas a respaldar cada afirmación ambiental con pruebas claras.

    No se trata de castigar la sostenibilidad, sino de protegerla de quienes la usan como un disfraz.

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    El fallo contra Adidas envía un mensaje contundente: la sostenibilidad no puede seguir siendo un recurso estético ni una promesa lejana sin contenido.

    En un contexto de crisis climática, las empresas tienen la obligación ética y legal de hablar con precisión, transparencia y responsabilidad.

    En Denuncia Verde lo decimos sin rodeos: mientras las marcas sigan priorizando la imagen verde sobre la acción real, el greenwashing seguirá siendo uno de los principales obstáculos para una transición ecológica auténtica. 

  • Repsol bajo la lupa: nuevas denuncias por publicidad engañosa y greenwashing

    Repsol bajo la lupa: nuevas denuncias por publicidad engañosa y greenwashing

    La petrolera Repsol enfrenta denuncias desde múltiples frentes por prácticas de greenwashing o publicidad engañosa.

    Este tipo de estrategia consiste en presentar productos o servicios como sostenibles o ecológicos, cuando en realidad la información es parcial, sesgada o directamente falsa.

    El objetivo: inducir a los consumidores a adquirir productos que, con información completa, probablemente rechazarían.

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    Repsol, en la mira por “greenwashing”.

    Ahora, la Federación de Consumidores y Usuarios CECU, junto a Ecologistas en Acción y Greenpeace, han sumado nuevas denuncias ante la Dirección General de Consumo y la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC).

    Según estas organizaciones, la comunicación de Repsol sobre sus biocombustibles está plagada de información engañosa y carece de transparencia.

    Durante 2022 y 2023, las organizaciones denunciantes investigaron el impacto ambiental de Repsol, centrándose en la deforestación en Indonesia y la contribución de la empresa al cambio climático.

    España es el mayor importador europeo de aceite de palma y Repsol, uno de los principales productores de biodiésel con este aceite.

    Los informes periciales revelan que Repsol oculta en su publicidad los daños ambientales y sociales que provoca la producción de aceite de palma, cuya utilización no reduce las emisiones de gases de efecto invernadero frente a los combustibles fósiles.

    La denuncia pone el foco en las afirmaciones de Repsol sobre sus “biocombustibles”, presentados como “sostenibles”, “neutros en carbono” o “renovables”.

    Repsol bajo la lupa: nuevas denuncias por publicidad engañosa y greenwashing.
    Greenpeace cuestiona la metodología de la empresa para calcular su huella de carbono y señala que solo el 0,8 % de su producción de energía en 2022 fue realmente renovable

    Según Ecologistas en Acción, estas declaraciones inducen a la ciudadanía a confusión, al ser vagas y generalistas, sin diferenciar los impactos reales de cada producto.

    Josep Hurtado, portavoz de Ecologistas en Acción, afirma que el biodiésel a base de aceite de palma emite tres veces más gases contaminantes que los combustibles fósiles, debido a la deforestación vinculada a su producción.

    La falta de compromiso real de Repsol con la transición climática tiene un impacto determinante sobre el planeta.

    El objetivo de las denuncias es claro: que Repsol rectifique sus declaraciones engañosas y cese cualquier práctica de greenwashing.

    La CECU denuncia que la desinformación de Repsol deja a los consumidores en indefensión, propagando falsas narrativas sobre la lucha climática y los compromisos empresariales.

    Por su parte, Greenpeace cuestiona la metodología de la empresa para calcular su huella de carbono y señala que solo el 0,8 % de su producción de energía en 2022 fue realmente renovable, mientras que el 99% restante provino de petróleo y gas, lo que contradice los objetivos del Acuerdo de París.

    Las organizaciones señalan que el comportamiento de Repsol vulnera la legislación vigente, incluyendo la Ley de Protección de los Consumidores, la Ley de Publicidad, la Ley de Defensa de la Competencia y la Ley de Competencia Desleal.

    Buscan, además de sanciones, la responsabilidad de los directivos implicados y la rectificación pública de la empresa.

    Como uno de los mayores emisores de gases de efecto invernadero del mundo, la falta de compromiso real de Repsol con la transición climática tiene un impacto determinante sobre el planeta.

    Las denuncias recuerdan la necesidad de que las compañías cumplan con el Acuerdo de París y advierten: no hay lugar para promesas falsas ni greenwashing en la lucha contra el cambio climático.

  • H&M enfrenta demanda por greenwashing

    H&M enfrenta demanda por greenwashing

    El gigante de la moda rápida H&M enfrenta otra demanda por greenwashing, acusado de presentar su colección “Conscious Choice” como más ecológica de lo que realmente es.

    El término greenwashing se refiere a las acciones o afirmaciones engañosas de una empresa sobre el impacto ambiental positivo de sus productos o servicios.

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    En un contexto donde consumidores y gobiernos exigen más compromiso ambiental, muchas compañías han utilizado estrategias de marketing verde que resultan ser engañosas.

    ¿Por qué se acusa a H&M de greenwashing?

    En este caso, un tribunal federal en Missouri ha recibido una demanda colectiva que califica como “engañosa e ilegal” la comercialización de H&M.

    Los consumidores habrían sido inducidos a pagar más por productos etiquetados como sostenibles, cuando en realidad están fabricados principalmente con poliéster o plásticos reciclados, materiales que no solucionan el problema del consumo excesivo de recursos.

    Los demandantes critican que las estrategias de H&M fomentan más consumo y desecho de ropa, bajo la falsa promesa de que los artículos pueden reciclarse “mágicamente”.

    Las etiquetas verdes de la colección crean la percepción de sostenibilidad, pero, según la denuncia, no reflejan un verdadero beneficio ambiental.

    ClassAction.org recuerda que las Guías Verdes de la FTC prohíben exagerar beneficios ambientales.

    Una afirmación de marketing no debe insinuar ventajas significativas si estas no existen.

    Cobrar un precio mayor por productos “Conscious Choice” agrava la situación, ya que demuestra un daño económico real a los consumidores.