En México, los manglares representan el 6% del total mundial, colocándonos en el cuarto lugar entre los países con mayor cobertura de este ecosistema.
Su conservación es crítica: la deforestación de manglares genera cerca del 10% de las emisiones globales de carbono anualmente.
En este contexto, el Ejido Colonia La Reforma, en la Laguna de Tamiahua, Veracruz, se ha convertido en un ejemplo esperanzador de conservación comunitaria.
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Con el respaldo de la Fundación Pedro y Elena Hernández y el programa de Pago por Servicios Ambientales (PSA) de CONAFOR, se protegen hoy 464.25 hectáreas de manglar, incluyendo la plantación de más de dos mil nuevos individuos.
Este esfuerzo no solo conserva biodiversidad —alberga las cuatro especies de mangle reportadas en México, todas bajo amenaza— sino que también mejora los medios de vida locales, gracias al repunte de la pesca sustentable en la zona.
La iniciativa va más allá de la conservación física. Talleres formativos han ayudado a los ejidatarios a comprender el valor ecológico, social y económico del ecosistema.
Además, la instalación de señalética, la creación de una brigada forestal y el uso de drones para monitoreo han fortalecido la vigilancia ambiental.
El impacto es tangible: se evita el ingreso de ganado, se previenen incendios y se controla la tala ilegal. Este enfoque integral conecta los esfuerzos en la cuenca del río Tancochín, fuente vital para el sistema lagunar de Tamiahua.
Desde Denuncia Verde celebramos este caso como un ejemplo de cómo la colaboración entre comunidad, organizaciones y gobierno puede frenar el daño ambiental. Proteger los manglares es proteger la vida.






